domingo, 14 de octubre de 2018

Informal 10

Buenas noches a todos, soy yo Astrid Daemond, en mi forma natural y acostumbrada, despierta de madrugada. Muchos duermen a esta hora, otros siguen despiertos por hacer tarea, yo simplemente no puedo dormir.

Todos conocemos la famosa "crisis", hoy todo el mundo cree vivir una frecuentemente, quieren hacerlo ver como algo cotidiano, y no, no lo es; al menos no a ese nivel, por lo cual sería incorrecto llamarlo así. 

Desde un punto de vista psicológico, las crisis son tan comunes como necesarias para el desarrollo de una persona, y no siempre se trata de cuestiones negativas o tan evidentes. Cualquier obstáculo que se nos presente en la vida, por pequeño e insignificante que parezca a simple vista, representa un desafío que, de ser resuelto y superado, nos llevará a una nueva etapa en el espiral de nuestro crecimiento.

Cada quien tiene razones, situaciones diferentes para sentir cuánto vale su vida, su persona; hay personas que simplemente valen mucho en precio material (artistas, gente famosa), otras pasan toda su vida sintiendo que vivir vale la pena y adoran vivir, luego están los que intentan hacer que su vida valga la pena; luchan hasta el cansancio por valer... Muchas de éstas personas simplemente pierden la esperanza, siguen luchando, pero sin motivación, con encajar les basta; el problema es que ni siquiera logran eso, en ningún lugar se sienten "bienvenidos", se sienten incómodos, que no pertenecen, que no merecen nada. 

Recuerdo que en el campamento, en la noche, nos sentaron al rededor de la fogata a todos y nos dijeron que no debíamos soltar todo por "estar cansado"; que volteáramos a ver las estrellas, muy hermosas por cierto, y que pensaramos en todo lo que hemos hecho para llegar hasta donde estamos... Y preguntarnos: "¿Qué vale realmente: seguir y dar ese mini esfuerzo extra que es capaz de mover montañas o rendirte?".

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